miércoles, abril 25, 2007

POR LA INTERNACIONALIZACIÓN DE LA LUCHA CONTRA EL FASCISMO


¡¡URANIO EMPOBRECIDO YA

PARA EL ASESINO JORGE SOBISCH!!

Y PARA MARA ÁLVAREZ,

SEDAL POTENCIADO!!


ADHIEREN:

• SINDICATO DE QUINTERAS BOLIVIANAS CONTRA LA PLAGA DE GUSANOS BURGUESES

• COALICIÓN DE LESBIANAS CATÓLICAS CONTRA LA BEATIFICACIÓN DE JUAN PABLO II

• ORGANIZACIÓN DE MUJERES POR LA DEMOCRATIZACIÓN DEL INFIERNO

• ARTICULACIÓN DE MUJERES PALESTINAS CONTRA EL MACHISMO DE PALESTINA E ISRAEL

•LIGA INTERNACIONAL DE LESBIANAS, GAYS Y TRAVESTIS CONTRA LA ABSTINENCIA Y LAS TERAPIAS CURATIVAS

•EDUCADORAS UNIDAS POR LA ALFABETIZACIÓN DE GEORGE BUSH

•PRESAS POLÍTICAS DEL IMPERIO HETEROSEXUAL

•UNIÓN DE GIMNASTAS RUSAS POR LA LIBERTAD DE MOVIMIENTO

• GRUPO DE ESTATUAS VIVIENTES EN LUCHA POR DESCUENTOS EN LA COMPRA DE ANALGÉSICOS

• COLECTIVA DE LA FLOR , POR LA LEGALIZACIÓN DEL CONSUMO DE MARIHUANA

• MUJERES TAXISTAS DE BUENOS AIRES QUE NO ESCUCHAN RADIO 10

•UNIÓN DE MUJERES TRAIDORAS A LA CONSIGNA “MUERTE O REVOLUCIÓN”

•UNIÓN DE MUJERES FIELES A LA CONSIGNA “PLACER Y REVOLUCIÓN”

• COMITÉ DE MUJERES CHECHENAS POR LA LIBERTAD DE LOS PRESOS POLÍTICOS DEL IMPERIO RUSO

• JUNTA INTERNA DE CUIDADORAS DE VIEJOS MILITARES GENOCIDAS QUE DAN ASCO

•RED DE CONSUMIDORAS QUE NO DONAN SU VUELTO A CÁRITAS

• TRABAJADORAS DE ESTACIONES DE SERVICIO EN LUCHA POR LA EXTENSIÓN DEL USO DE CALZAS PARA LOS VARONES

• CIRUJAS DE PALERMO HOLLYWOOD CONTRA LA BASURA GARCA

• CLUB DE FANS DE LORENA BOBBIT Y CLAUDIA SOSA

•AMIGAS DE ROMINA TEJERINA EN LUCHA POR EL RETIRO DE LAS CRUCES DE CRISTO DE LOS JUZGADOS

• GRUPOS DE POLLOS AUTOCONVOCADOS CONTRA EL GENOCIDIO ANIMAL

•PERROS Y PERRAS QUE HACEN EL AGUANTE EN CASA DE GOBIERNO


ÚLTIMO MOMENTO: EL COMANDO DE ESCRACHE DE LAS PALOMAS DE LA PLAZA SE OFRECEN A REALIZAR BOMBARDEOS AÉREOS SISTEMÁTICOS SOBRE EL FUNCIONARIATO DE CASA DE GOBIERNO


INVITAN A ADHERIR: TROLAS DEL DESIERTO- LESBIANAS PENDENCIERAS EN LUCHA CONTRA EL FASCISMO24/04/07

viernes, abril 20, 2007

Ni puto ni hijo de puta: asesino y fascista


Cartel en el acampe de la casa de gobierno sitiada de Neuquén:Ante las pintadas misóginas y homofóbicas (Sobisch hijo de puta o puto), las fugitivas respondemos.

Matar y Patotear en Neuquén


Un aporte de las "trolas del desierto" a la lucha contra el fascismo: instalación en las rejas del auditorio de casa de gobierno: Museo del MPN (Matar y Patotear en Neuquén)

Las armas secretas


El gobernador Sobisch afirmaba que en casa de gobierno había “grupos armados”. Les mostramos una de las armas portadas por las maestras: una tiza 9 milímetros recargable.

jueves, abril 19, 2007

yo, maestra


yo, maestra, pienso en los gestos de la gente que despreciaba nuestro reclamo en el colectivo, en el supermercado, en la verdulería y tantos otros lugares donde se cruzan las vidas cotidianas, pienso en los 200 vidrios rotos de mi escuela del oeste que recién colocarían un mes después de la fecha de inicio de clases, pienso en el habitual silencio del gobierno con cuatro semanas de huelga, pienso en los empresarios exigiendo las rutas libres, pienso en la palabra “vagos” que vituperaban los que pasaban a pie por el corte del puente, pienso en el camionero que la única razón por la que no arremetió contra el piquete fue porque todavía es delito atropellar a una persona en una protesta, pienso en un obispo que firma declaraciones contra el aborto y que, bajo el fantasma de Don Jaime, tiene una escuálida participación en los conflictos sociales, pienso en esa mañana en Arroyito con la tensión en la sangre, en la granada de gas que rebotó en el auto en el que íbamos, pienso en las maestras corriendo a campo traviesa, cuerpos vulnerables frente a la parafernalia militar de los uniformados, pienso en mi casa, cuando me saco la ropa con los rastros del gas que me cerraba la garganta, en la desesperación y las lágrimas de ese día, pienso en mi llanto cuando la foto del asesinato hizo estallar mi cabeza, pienso en la madre de mi escuela que en la huelga del año pasado dijo que los conflictos se resolvían con un muerto, pienso como un ejercicio de memoria en las docentes apaleadas en Plaza Huincul el año anterior, pienso en la cadena de nombres que se apiñan como saldo de políticas genocidas como Teresa Rodríguez, Víctor Choque, Kostequi y Santillán, Silvia Roggetti, y ahora, Carlos Fuentealba, pienso en la pulsión de derecha que ya se instaló en el costado izquierdo de la población, pienso en las felicitaciones a la policía de varios turistas en la ruta que alababan su accionar por despejar los “obstáculos”, que sólo eran cuerpos de mujeres y varones ya que ni las gomas llegamos a colocar, pienso en las palabras del gobernador como “enfrentamiento” y “excesos” que dan continuidad a la historia de la dictadura, pienso en la burocracia gremial del país que también esperó un “muerto” y suerte para ellos que fue en Neuquén y no en Santa Kruz, pienso en lo que pueden estar pensando mis alumnas y alumnos, pienso en el dibujo acerca de la democracia del hijo de un “puntero” donde un hombre le decía a otro a metros de una mesa de escrutinio: “yo te voto si me das algo”, pienso en cómo ser policía se convirtió en trabajo seguro para los pobres y también para las pobres, porque la igualdad de género siempre llega antes a los lugares donde al poder le conviene, pienso en lo que enseñaremos y en lo que dejaremos de enseñar a partir de ahora, pienso que tengo que volver a tomar la tiza que pesa como el cuerpo de un compañero tirado en la ruta y desearía escribir otros nombres en el espacio de las autoridades políticas, pienso en que seguramente serán parecidos o serán de la misma manufactura corrupta y negligente, pero que Jorge “Rafael” Sobisch y sus cómplices paguen por sus acciones, pienso en el policía que disparó y en los eslabones de impunidad que hicieron posible su presencia en la ruta, pienso que en el reclamo de justicia por Carlos están muchos nombres, muchos cuerpos, desnutridos, encarcelados, enterrados, mutilados, desaparecidos, pienso en la miseria de esta provincia que contrasta con los millones de dólares de la renta petrolera, pienso en el slogan “Sentite Neuquén” de una solapada xenofobia siempre impulsada por los sectores gobernantes, pienso en nuestro trabajo docente precarizado sometido siempre a la jerarquía de la burocracia estatal, pienso en el papel de guardianas del orden social, moral y sexual que todavía depositan en nosotras para formar al “ciudadano de bien”, pienso en que no comparto la idea de que las y los docentes somos sagrados como se dijo en algún escrito de ocasión, pienso que la educación tiene que desarmar jerarquías de cualquier índole, promover itinerarios de comprensión de la desigualdad de clase, género, raza, sexo, orientación sexual, nacionalidad, edad, que no son ni para siempre ni desde siempre, que hay intereses para que sean así, pienso que la obediencia no puede ser nuestro mandato pedagógico,yo, maestra, pienso que las cosas pueden ser de otra manera
Valeria Flores, maestra, escuela Nº 348, Neuquén08-04-07

Ni una muerte más: ninguna agresión sin respuesta


Las lesbianas feministas del grupo "fugitivas del desierto" nos pronunciamos públicamente para sumarnos a todas la organizaciones y sectores que exigen la renuncia del gobernador Sobisch por ser el principal responsable político del fusilamiento del trabajador de la educación Carlos Fuentealba. Debe ser socialmente inaceptable y condenable para una sociedad que se pretende democrática, que el Estado utilice su fuerza represiva para acallar las protestas sociales, las que surgen a raíz de políticas genocidas llevadas adelante por el gobierno del MPN en nuestra provincia, que fueron sistemáticamente agudizando las desigualdades sociales junto con la imposición de un modelo de gestión de lo público marcado por la corrupción y el desprecio por la vida.

Silencios públicos, placeres privados, sufrimientos inexistentes

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La sedición de las trolas


La fiesta es un pretexto magnífico para extraer la potencia y la gloria, decía Katherine Mansfield. Para nosotras, lesbianas, mujeres, trabajadoras, blancas, del tercer mundo, jóvenes, el 28 de junio es una fiesta que pone en la escena pública nuestros placeres insolentes y nuestra risa burlona frente a la disciplina sexual. Una fiesta que produce la interrupción de la cotidianeidad cristalizada, en la que se desmonta el discurso médico o policial que nos arroja a toda/o disidente sexual a los campos de encierro y tortura de la patología, el silencio o la inexistencia.La ignorancia es tan potente y múltiple como el saber. La máquina social produce la ignorancia sobre nuestras vidas. Por un lado, define clínicamente la homosexualidad para sostener la existencia de la misma heterosexualidad; y por el otro, busca encerrarla en el secreto y el desconocimiento para que no de testimonio de la precariedad de esa construcción normativa.Somos trolas porque nos reapropiamos de la nominación abyecta de la sexualidad femenina, para hacer de ella el lugar de una reivindicación política y estética. Como estrategia de contra-poder, invertimos la injuria para descargarla de su energía brutal. Nuestra rebeldía consiste en no acatar las sagradas leyes de la utilidad del capital, al no invertir el tiempo ni nuestros cuerpos en el sostenimiento del orden socio-sexual. Construyendo una sensibilidad ética y estética, pretendemos desalambrar la sexualidad como territorio legislado por la Iglesia y el Estado, corporizando el lema feminista “mi cuerpo es mío”, en la calle, en la casa y en la cama. Por eso, nos envían a los confesionarios de la civilización, como la tolerancia o la ciudadanía liberal, haciéndonos consumidoras respetables -y despolitizadas-. La tolerancia es fascismo, reza un graffiti. Se tolera lo diferente pero sigue siendo extraño.El 28 J es un día de sedición contra la vergüenza y el estigma social; una exhibición de nuestra alegría guerrera.

DÍA MUNDIAL CONTRA LA HOMOFOBIA: “De mariquitas y marimachas”



Comunicado de prensa, de mayo del 2006



El 17 de mayo de 1990 la Asamblea General de la Organización Mundial de la Salud (OMS) suprimió la homosexualidad de la lista de las enfermedades mentales. Con este hecho se pretendía acabar con casi un siglo de homofobia médica y discriminación sistemática contra lesbianas, gays y bisexuales. La homofobia es la actitud de miedo, rechazo, aversión y hostilidad hacia los homosexuales, que toma como referencia la heterosexualidad como único modelo legitimo de vivir la sexualidad, designando al otro como inferior, contrario, anormal. Incorporamos los términos de lesbofobia para visibilizar la violencia específica contra las lesbianas y la transfobia, como aquella hostilidad y rechazo que reciben las personas que portan una identidad de género diferente a la esperada por el orden sexual (por ejemplo, travestis).
La decisión de establecer un día contra la homo/lesbo/transfobia tiene el propósito de denunciar la persecución que sufre el colectivo de lesbianas, gays, travestis, bisexuales en muchos países del mundo
La realidad internacional que vivimos lesbianas, gays, bisexuales y transexuales no nos permite un descanso para el optimismo. Todavía existen 9 países en el mundo donde se condena con la pena de muerte a las personas homosexuales, bisexuales y transexuales. En más de la mitad de los países, la discriminación contra la comunidad LGTB rompe todos los acuerdos internacionales y vulnera sistemáticamente los derechos humanos, incluso los más elementales.
La decisión de la OMS constituye una fecha histórica y un símbolo muy importante en la lucha por el reconocimiento de la dignidad de lesbianas, gays, bisexuales y transexuales, por esta razón se promueve esta fecha del 17 de mayo, como día mundial contra la homofobia, la lesbofobia y la transfobia. Este es un día para instalar el debate a nivel público y político, denunciando la existencia de una normatividad sexual y social que nos disciplina a vivir nuestros deseos, placeres y afectividades de una sola manera, castigando y sancionando, hasta con la muerte, a quienes nos alejamos de dicha norma.
Fugitivas del desierto, grupo de lesbianas feministas, participa activamente en este día, alentando a que las familias no sean un espacio de disciplinamiento del deseo, así como tampoco lo sean las escuelas, los medios de comunicación, la medicina y la justicia. En este sentido, instamos especialmente a los/as comunicadores/as sociales a revisar sus comentarios homofóbicos que realizan en cada medio en el que trabajan.Cotidianamente somos objeto de injurias, rechazos, negaciones y silenciamiento. Incluso también somos víctimas de los llamados crímenes de odio. En estos casos, nuestros cuerpos son “zonas liberadas” para la acción o inacción policial, especialmente para las travestis, debido al desprecio y estigma que recae sobre nuestros placeres.El nuestro no es un mundo color de “rosa”, nuestra soberanía corporal está en juego así como el libre ejercicio de nuestra sexualidad.
Neuquén, 16 de mayo de 2006

Un closet para Dios


Aunque como Fugitivas del Desierto, grupo de lesbianas feministas, no perseguimos prioritariamente objetivos políticos orientados a las reformas legales, consideramos que la aprobación en España del matrimonio para parejas del mismo sexo es un avance en el ejercicio de los derechos.
Los cambios legales exigidos por las reivindicaciones de los movimientos sociales, en este caso, de lesbianas y gays, colocan en el centro de la escena pública debates frecuentemente silenciados. La unión de parejas del mismo sexo con derecho a adopción, homologado al matrimonio heterosexual, cuestiona y desestabiliza la concepción de familia (heterosexual) hegemónica, institución fundamental del capitalismo y del patriarcado. Por otro lado, significa un avance en la construcción de Estados laicos y en la lucha contra los fundamentalismos, especialmente de la Iglesia Católica. En este sentido, la persecución histórica contra lesbianas, gays, travestis, transexuales y bisexuales que ha realizado la Iglesia, encuentra un límite y se abre un horizonte de poder pensar la existencia no desde una moral conservadora sino desde la condición de ciudadanas/os plenos, fundamental en el libre ejercicio de la sexualidad y el derecho a decidir sobre el propio

cuerpo.

¡AQUÍ ESTAMOS, SOMOS LESBIANAS, ACOSTÚMBRENSE!


En 2005, lanzábamos esta proclama:
Hoy 8 de marzo, día de lucha para todas las mujeres, estamos aquí haciendo acto de presencia y visibilizándonos como lesbianas, compartiendo con otras organizaciones sociales, gremiales y feministas, dándole vida a este acto político y cultural en el centro, paradójicamente falocentrico, de nuestra ciudad como es el Monumento a San Martín.Este prócer, del que tan bien conocemos sus máximas para su hija Merceditas, consideraba el silencio como una virtud. Esta afirmación dirigida hacia una mujer es una invitación compulsiva al silenciamiento. En esta provincia, donde se ha instalado un estado totalitario, un régimen fascista encarnado en el gobernador Sobisch y su Manga de Chizitos patoteriles, el silenciamiento y la imposición de una política del terror y el miedo es una constante.Por eso repudiamos las amenazas recibidas por las defensoras de la Niñez y la compañera de un trabajador de Zanón y exigimos su urgente esclarecimiento.Pero en un clima de silenciamiento vivimos las lesbianas diariamente, impuesto por un régimen socio-sexual –el heteropatriarcado-, que establece una forma de sexualidad como la norma válida y obligatoria, especialmente para las mujeres, que es la heterosexualidad. Íntimamente ligada a esta heterosexualidad compulsiva u obligatoria, se encuentra el mandato de la maternidad para las mujeres. Por esto mismo exigimos ser dueñas de nuestros cuerpos, el derecho a decidir sobre ellos. Y en esta lucha por nuestra soberanía y autonomía corporal apoyamos y luchamos por la despenalización y legalización del aborto. Las lesbianas sufrimos diferentes formas de exclusión, violencia e invisibilización, en diferentes ámbitos, como en nuestros trabajos, en la calle, en la familia, en los medios de comunicación, en el ámbito de la salud, entre otros.Muchas y muchos consideran que la lucha de las lesbianas es una cuestión que le compete sólo a una minoría. Pues nosotras decimos que no así, pensarlo de esta manera es seguir manteniendo el privilegio heterosexual. La lucha de las lesbianas habilita a que las niñas y mujeres puedan pensar e imaginar otras vidas, otros deseos, otros placeres. Por eso, les devolvemos la vergüenza y hagan con ella su conciencia de la razón de su hegemonía y el germen de una lucha compartida.Frente al avance de los fundamentalismos religiosos y de derecha, que se expresan con diferentes grados de violencia, como las últimas declaraciones del obispo Baseotto, nos pronunciamos :• Contra la violencia sexual, social, política y económica.• Por el derecho a decidir sobre nuestros cuerpos.• Por una sexualidad placentera y no normativa• Por trabajo digno para todas.• Por el esclarecimiento de los femicidios de la región
Contra la pasión domesticada de las luchas correctas, rebeldía y resistencia lésbica feminista, Fugitivas del desierto, lesbianas feministas, que no huímos de un delito cometido, sino del deseo autorizado

miércoles, marzo 28, 2007

DICTADURA Y SEXUALIDAD: MEMORIA (S) DE PERSECUCIONES IGNORADAS


“El Machismo es el Fascismo de Entrecasa”

Consigna del grupo Eros (1975)

El 24 de marzo se conmemora un nuevo repudio al golpe militar de 1976. Recordar ese día como el inicio de uno de los períodos más nefastos de la historia de nuestro país, con un saldo que aún hoy estamos pagando: 30.000 personas desaparecidas, una gran deuda externa, el aumento de la pobreza y el miedo instalado en lo más íntimo de nuestros cuerpos. Recordar que sigue vigente el aparato represivo en las instituciones del Estado y que los genocidas están sueltos. Recordar que Julio López, víctima del terrorismo de Estado y testigo en el juicio a un genocida, está desaparecido, engrosando la lista de mujeres y niños/as desaparecidas/os por la inacción y complicidad del Estado frente al tráfico de personas, las que son secuestradas, torturadas y forzadas por las redes de prostitución. Hay una continuidad de las prácticas del terrorismo de Estado, naturalizadas en democracia, que hacen sujetos punibles a otras identidades, a las que se acecha, hostiga y criminaliza cotidianamente; estos actos no tienen la misma respuesta contundente que han tenido otros hechos de violación a los derechos humanos.Nosotras queremos instalar en la memoria, en las narrativas del acontecimiento del dolor y de la resistencia, la sexualidad y el activismo político que suscitaba en aquellos tiempos. Porque la imposición por la dictadura militar de una política sexual conservadora y moralizante tuvo efectos de disciplinamiento en la gestión de la vida de la población.En 1971, en medio de un clima de politización, de contestación, de crítica social generalizada, se había formado el FLH (Frente de Liberación Homosexual), como primer intento de articulación de los gays. Un año después se unen al Frente, el Grupo Eros (estudiantes anarquistas y de izquierda) y el grupo Safo (formado por lesbianas). El FLH partía de reivindicaciones democráticas específicas: el inmediato cese de la represión policial antihomosexual, la derogación de los edictos antihomosexuales y la libertad de los homosexuales presos, y caracterizaba al modo de opresión sexual heterosexual compulsivo y exclusivo vigente como propio del capitalismo y de todo otro sistema autoritario. En 1973, con Cámpora en la presidencia, el F.L.H. pide en el acto realizado en la Plaza de Mayo para celebrar la asunción, la derogación de los Edictos Policiales anticonstitucionales vigentes desde los años ‘30. También comienza a editar la revista Somos, en la que el grupo Safo siempre publica una página. En esa época, el ERP denunciaba con espanto que sus guerrilleros eran recluidos en las mismas celdas que los homosexuales.Eros se dio a organizar volanteadas y pintadas en lugares públicos, eligiéndose el 21 de septiembre -día de la primavera- como una fecha de movilización especial. En los panfletos solía esgrimirse una consigna, representativa de la ideología del movimiento: Amar y vivir libremente en un país liberado, además de algunas reivindicaciones antipolicíacas. Con estos métodos de agitación callejera, el FLH buscaba mantener viva su presencia. Otros eslóganes agitados fueron: Machismo = Fascismo; Por el Derecho a Disponer del Propio Cuerpo; Soltate, etc. En cuanto al feminismo, en l97l se constituye el Movimiento de Liberación Femenina (MLF), que instaló en la calle el debate sobre el aborto. Pasados tres años edita Persona, que será la primera revista feminista de la época. Luego, en 1975, se forma el Frente de Lucha por la Mujer, en el Año Internacional de la Mujer. El Frente abarcaba a todos los grupos feministas y algunos grupos socialistas. Estaba integrado por UFA (Unión Feminista Argentina), el MLF (Movimiento de Liberación Feminista), la Asociación de Mujeres Socialistas y el grupo ALMA. Muchas integrantes de estos grupos eran lesbianas, aunque no visibles ni reconocidas como tales, salvo entre ellas.En 1974, el Poder Ejecutivo, en nombre del Ministro de Bienestar Social, López Rega (responsable de dirigir el grupo paramilitar conocido como la triple AAA -Alianza Anticomunista Argentina-), saca el Decreto Presidencial Nº 659, por el cual se prohibía la difusión y venta de métodos anticonceptivos, así como el cierre de los Centros de Planificación Familiar en los hospitales públicos. Ante esto, el Frente de Liberación Homosexual junto con las feministas responde con una volanteada exigiendo el derecho al cuidado de la propia sexualidad. En las organizaciones armadas, que incitaban a la lucha desde la totalidad, propiciando los procesos de liberación nacional o socialista, poco lugar tiene el llamamiento a enunciar los valores de la singularidad. Los discursos contrahegemónicos de nuestro país se configuraban en torno a lo que se denominaba en su momento “contradicciones principales” de las sociedades dependientes. Aunque el FLH apostó a una alianza con la izquierda política, ésta fue siempre conflictiva. Ejemplos de este conflicto fue la consigna que los grupos de la guerrilla entonaron al ingreso de las columnas del F.L.H. a Plaza de Mayo en el año 1973, durante la asunción del gobierno de Cámpora: “No somos putos, no somos faloperos, somos soldados de FAR y Montoneros”. O la línea oficial del Partido Comunista Argentino que consideraba a la homosexualidad como una “aberración” contrarrevolucionaria, según palabras de Fidel Castro. Algunos partidos trotskistas, en cambio, aceptaron el ingreso del F.L.H. en un polo de partidos y agrupaciones: el Frente Socialista y Antiimperialista, pero esta alianza siempre fue endeble. Al igual que lo ocurrido con el feminismo, las narrativas de la singularidad no encontraban más que un espacio subalterno dentro de la retórica universalista clásica de la izquierda.En 1976, en momentos en que se preparaba una acción de repudio a las declaraciones del Papa Paulo VI contra la homosexualidad, un allanamiento policial asestó un severo revés al movimiento. Con la dictadura militar en puerta, se disuelve el FLH, que ya había pasado a la clandestinidad. La homosexualidad es considerada una forma de subversión. La Doctrina de la Seguridad Nacional ideada por la Junta Militar, fue un diagrama del exterminio, en cuyo árbol de la subversión incluía desde las raíces a FAR, ERP y Montoneros y en sus ramas superiores a homosexuales, feministas y judíos.La táctica y estrategia de la campaña moralizadora fueron expuestas por el jefe de la Policía Federal a estudiantes de Psicología Social, y exhibidas en las Jornadas de Patología Social de la Universidad de Buenos Aires, en 1977. Se consideraba a la homosexualidad como una enfermedad congénita, y el accionar policial se dirigía a espantar a los homosexuales de las calles a fin de que no perturbaran a la gente “decente”.Se vivían años en los que se profundizaron las Campañas de Moralidad, con arrestos de gays y travestis, allanamiento de hoteles alojamiento, razzias en cines porno, desarticulación de reuniones en esquinas, se encienden las luces en las boites, entre otras acciones represivas. En marzo de 1978, se desata la represión estrictamente gay, como parte de la "limpieza" previa al Mundial de Fútbol. Agentes uniformados pertenecientes al Departamento de Moralidad de la Policía Federal recorren la ciudad en busca de homosexuales. Se imparten cursos para la identificación gestual de las víctimas. La vida nocturna gay es completamente destruida. Quienes se resisten son salvajemente golpeados en público. Los justificativos son siempre los mismos: subversión o drogas. La práctica del chantaje al homosexual detenido se vuelve una práctica cotidiana.En febrero de 1981, la Prefectura irrumpió en un boliche gay que sobrevivía en el Delta, hubo 300 personas detenidas. A fines de enero de 1982, hay una ola de asesinatos de homosexuales que arroja un saldo de 18 muertes, los cuales nunca fueron resueltos. Al año siguiente, un autodenominado “Comando Cóndor” envió a todos los periódicos un comunicado en el que advertía su intención de acabar con los teatros de revistas y los homosexuales. El 11 de setiembre de 1983, la policía allanó La Casona de Ricardo, donde se realizaba una fiesta privada con la participación de personas homosexuales, se llevaron 250 detenidos/as.En nuestros días es común escuchar “milicos putos” como forma de agravio, pero lo que pretende ser una denuncia se convierte en una expresión de la homofobia latente en la sociedad. Los “putos”, al igual que las lesbianas pero en menor medida ya que estábamos mucho más silenciadas e invisibilizadas, fueron también perseguidos/as, secuestrados/as, desaparecidos/as y/o exiliados/as. El proyecto militar, que contaba el apoyo y anuencia de la Iglesia Católica, a través de su llamado a la Familia, tenía una clara perspectiva de lo que quería para las mujeres: el ejercicio “natural” de la maternidad y su confinamiento en el espacio doméstico. “En nada beneficiaba ser mujer, ni estar embarazada”, dice Susana Reyes, secuestrada a los cinco meses de su embarazo, en un testimonio recogido en el libro Historia de las Mujeres en Argentina. La violencia de género se exacerbó en los centros clandestinos de detención. La vida cotidiana de las detenidas en los chupaderos apuntó entre otras cosas, a la reeducación de mujeres evidentemente rebeldes, como lo eran las militantes, para devolverlas a su lugar natural, doméstico y servil. Desde la óptica militar, las mujeres guerrilleras ostentaban una enorme liberalidad sexual, eran malas amas de casa, malas madres, malas esposas y particularmente crueles. Este era el arquetipo de mujer que había que erradicar y convertir en el de madre y esposa convencional. La política sexual del llamado “proceso de reorganización social” implicó una rígida cuadrícula del orden sexual y de género; persiguió la vuelta a los valores morales y sexuales occidentales y cristianos –patriarcales-, que la militancia revolucionaria había hecho peligrar.Como disidentes sexuales y feministas nos interesa echar luz sobre aspectos oscurecidos o silenciados de esta llamada memoria colectiva, memoria que no es una, memoria que no es asexuada, memoria en la que la perspectiva de las mujeres, lesbianas, maricas y travestis ha estado ausente. Porque justicia también es poder decidir libremente sobre nuestros cuerpos y placeres.


Exigimos:


APARICIÓN CON VIDA DE JULIO LÓPEZ

JUICIO Y CASTIGO A LOS CULPABLES (MILITARES Y ECLESIÁSTICOS)

CÁRCEL A LOS GENOCIDAS RESTITUCIÓN DE LOS HIJOS/AS DE DESAPARECIDAS/OS

NI OLVIDO NI PERDÓN

URGENTE DESMANTELAMIENTO DEL APARATO REPRESIVO

BASTA DE TORTURAS DOMÉSTICAS Y TRATOS CRUELES A LAS MUJERES

BASTA DE PERSECUCIÓN, HOSTIGAMIENTO Y SILENCIAMIENTO DE LESBIANAS, GAYS, TRAVESTIS, TRANSEXUALES Y TRABAJADORAS/ES SEXUALES

Texto realizado con recopilación en fuentes LGTB diversas.

Valeria Flores, Fugitivas del Desierto, lesbianas feministas de Neuquén


jueves, marzo 22, 2007

Tortillaje guerrero


“Por aquellas que están cerca y por las que ya no están/ por las camaradas caídas/ por las vencidas/ lamentación/ tributo/ evocación de deseo ardiente” Monique Wittig -Sande Zeig, “Borrador para un diccionario de las amantes”


El tortillaje guerrero es nuestra inscripción poética y política en los espacios de existencia por los que transitamos. Construimos como lesbianas una narración autobiográfica colectiva como forma de oposición a la naturalización de la heterosexualidad. Así, nos reapropiamos de la nominación abyecta de la sexualidad femenina, para hacer de ella el lugar de una reivindicación política y estética. Como estrategia de contra-poder, invertimos la injuria para descargarla de su energía brutal. El activismo es un campo de experimentación, un lugar de producción de nuevas subjetividades. Dibujamos con nuestra arquitectura corporal, las coordenadas de la condensación política de una experiencia vital, de la reivindicación de la sexualidad como espacio de politización. Las líneas de batalla que trazamos desde el impulso epistémico tortilla, incitan a la posibilidad de ser sujetas de enunciación del conocimiento y a la transformación del espacio público.

En una fecha como el 28J es prioritario hacer que la normalidad se dé cuenta de que ella misma es también una identidad, sólo que es la identidad dominante y la más opaca. La norma heterosexual no se revela de manera explícita, su fuerza reguladora radica en la afirmación e imposición tácita del deseo legítimo. Frente a los procesos de normalización, mercantilización y despolitización como métodos del Estado, el mercado y el capital para volvernos dóciles, nos situarnos como disidentes sexuales que renegamos del discurso de la asimilación e integración.

Nuestras prácticas son ensayos que parten de las experiencias personales y políticas, narradas y convertidas en contestación política. Somos lesbianas que nos resistimos a ser contadas por otros/as, con una praxis de deambular por las fronteras, siempre difusas y móviles, entre: lo artístico y lo político, el género y lo transgénero, el ser mujer y el ser lesbiana.

Frente a una historia de silencios y borramientos, nuestra tarea es la invención. El tortillaje guerrero es una ficción productora de realidad acerca de una posición política. Es una cartografía de las estrategias de resistencia a la heterosexualización del género y del cuerpo y un mapa de plataformas futuras de acción. Practicando una escritura desafiante, incisiva, contra el lenguaje del amo que domestica las palabras, construimos desde una sensibilidad guerrera este artificio teórico desde el que nos imaginamos y pensamos.

Para nosotras, el 28J no es un pedido de legalización ni de privilegios ni corrección política. Es un día de furia, de gestos de desacato que muestren la ideología conservadora y heterocentrada del discurso social así como la homo/lesbofobia en la subjetividad colectiva. Es un día de rabia, para mostrar el régimen excluyente de afectos y placeres producido por la unidad de la patria, la moral cristiana y el modelo de familia tradicional. Es otra forma de imaginar el mundo desde todos los lugares agredidos y criminalizados por esta maquinaria neoliberal y globalizante. Es un día confrontación desde el dolor y la bronca del silenciamiento, la vergüenza, la ignorancia, la degradación, la impugnación. Pero, sobre todo, es un día de celebración, de embriaguez por el goce y la creatividad; es un día para imaginar y hacer otro mundo.

miércoles, marzo 14, 2007

¿Qué se viene?

Se viene, de a poco, la historia que hemos construido en este par de años que llevamos activando. Se vienen, entonces, las imágenes, los textos, referencias de las instalaciones artísticas, el debate de ideas, los textos que leímos y seguimos leyendo, la creatividad que levantamos como arma contra el silencio, la invisibilización, el prejuicio, la lisa y llana miseria del pensamiento maniqueo.
Las Fugitivas se vienen, y qué bueno¡¡¡¡

Día Internacional de la Mujer: lo que las lesbianas tenemos para decir



obreras del placer

En un creciente escenario de militarización, el Estado criminaliza el placer de las mujeres y autoriza la violencia contra nuestros cuerpos. El útero es el órgano confiscado. En la historia de los hombres y de dios, hemos sido capturadas en cuerpos para reproducir, para criar hijos, para servir, para agradar, para acatar. En el capitalismo, el placer es una mercancía, somos sirvientas del placer para los otros. La precarización laboral define el tiempo de la esclavitud sexual. La plusvalía para el capital, su ganancia emocional, es nuestro agotamiento corporal. La herida, el golpe, la ley, la moral, la mirada, el asesinato, la hoguera, la cárcel, el hambre, han sido los castigos por transgredir el principio de obediencia. El neoliberalismo nos alza como trofeo de la igualdad, con su sonrisa esperpéntica que acata y calla la pobreza que nos mata. La coerción y la restricción son las marcas de la desigualdad, que oferta comportamientos uniformes en las góndolas de la represión. Todo escenario de guerra nos degrada.


Somos las trabajadoras con cuerpos improductivos contra la explotación,
las obreras que hacemos de lo habitual la ocasión para el espasmo, para el filo del goce,
las artesanas que abandonan la pasividad para encender la intensidad del tiempo
las cautivas que destruyen las prisiones de la piel que nos niegan,
las historiadoras que trazan la desclasificación de los archivos seriales del erotismo,
las fabuladoras de pensar insatisfecho que siembran dudas, sospechas y discordia
las costureras de los hilos de rebeldía
las practicantes del arte del descalce y el intervalo que desorganiza el pacto de la mecánica machista
las constructoras que ensayan respuestas a la arquitectura de la violencia
las aventureras que experimentan formas de modificar la vida
las intrépidas que rompen la ortodoxia del placer genital
las terroristas que boicotean las lógicas patriarcales
las expropiadoras del excedente del trabajo, haciendo de la obligación una razón perecedera
las divorciadas de la matriz “femenina”, de los modelos de renuncia, abnegación y sacrificio extremo
las arqueólogas de una literatura de deriva, enterrada, provocadora, que altera el “orden natural” del silencio
la mano de obra desocupada para nuestra masturbación colectiva, para las nueva formas de hacer sexo
las predicadoras que tienen pertenencias móviles, juegos indebidos, signos indescifrables
las cocineras que hornean presentes que hierven

Porque para las mujeres obreras del placer, el placer:
es la autodeterminación, es decir NO
es una pertinaz insistencia de vida,
es el mapa de los micropoderes posibles,
es el fluido de la conciencia que busca el consentimiento,
es el orificio por el que escapan los sonidos de la ira,
es un agradable accidente que interrumpe el escandaloso paisaje de una vida apabullada por el acoso,
es un giro en la cuadrícula de la dominación patriarcal,
es la migración hacia el territorio inexplorado de la palabras,
es la sustitución del devenir vergüenza en devenir orgullo,
es el ejercicio diario de frustrar el diseño sumiso de las mujeres,
es la hendidura en la plana imaginería del consumo y el lucro,
es la estimulación intensa del cuerpo sin zonas rojas,
es una extrañeza en la geografía moral del cuerpo,
es la subversión de las jerarquías de poder,
es discontinuidad con el testimonio de la penitencia, es el desvío hacia una justicia sensible,
es la vibración nocturna en la oscilación del sueño,
es un invento ante el desgaste del discurso,
es la alteración de la coherencia del deseo,
es la distancia entre la satisfacción y el olvido.

Entre herencias de dictaduras y gritos de la tortura doméstica,
las mujeres estamos afilando la lengua…

fugitivas del desierto – lesbianas feministas8 de marzo del 2007.-

martes, noviembre 28, 2006

LESBIANAS CONTRA LA VIOLENCIA HACIA LAS MUJERES


En conmemoración del 25 de noviembre, día internacional por la no violencia contra las mujeres, las lesbianas de "fugitivas del desierto" apostamos a la creatividad política no sólo para denunciar el maltrato y la violencia contra los cuerpos de las mujeres y todo aquello considerado "femenino", si no también para poner de relieve las formas de resistencia frente a esa violencia. Si la violencia circula, nuestra resistencia también.

Por eso te invitamos a ver, participar, chusmear, agitar, en las:

"Las ESCOBAtientes"

Instalación con escobas intervenidas en la zona de la pergolita (entre Av. Argentina y C. H. Rodríguez)
Viernes 24 de noviembre de 17 a 20 hs
Habrá materiales diversos para llevarse.


Fragmento del texto "Las ESCOBAtientes"

"...las buenas costumbres nos tornan dóciles, el lamento en solitario es injusticia, registra el tiempo perdido, las palabras del daño, las que hicieron de tu cara el mapa de su victoria fálica, tu guión en la escena de la obediencia, ...
únete a las ESCOBAtientes, hinca tus dientes en la carne del patriarca, para reconocer su sangre y dar alarma a las demás, infunde fuerza, hagamos del dolor nuestra furia."

fugitivas del desierto- lesbianas feministas
trolas del desierto- lesbianas pendencieras

lunes, noviembre 27, 2006

Poéticas de la subjetividad
Nuestros cuerpos como itinerarios del activismo lésbico-feminista

“Dicen que han aprendido a contar con sus propias fuerzas. Dicen que saben lo que en conjunto significan. Dicen, que las que reivindican un nuevo lenguaje aprenden primero la violencia. Dicen que las que quieren transformar el mundo se proveen ante todo de fusiles. Dicen que ellas parten de cero. Dicen que empieza un nuevo mundo”
Las guerrilleras, de Moniqe Wittig

Fugitivas del desierto es un grupo de lesbianas que nos reivindicamos feministas porque compartimos los aportes teóricos y políticos de los diversos feminismos, aunque siempre especificando nuestra diferencia. Nos dedicamos a la reflexión acerca de nuestras propias vidas y experiencias que tensionamos con producciones teóricas, recuperando aquellos aportes de feministas y lesbianas que sistematizaron su análisis del mundo. Por otro lado, también realizamos acciones políticas poniendo en debate en el espacio público temáticas silenciadas como: heterosexualidad obligatoria, discriminación por orientación sexual, visibilidad lésbica, derecho al aborto, violencia contra las mujeres, derecho a decidir sobre el propio cuerpo, entre otras.Para nosotras, el feminismo comprende una serie de prácticas diversas, dispares, y, a menudo, contradictorias, que dibujan, sin delimitarlo nítidamente, un fértil territorio de confrontación y diálogo. Los feminismos hablan de ti y de mí, de yo y la alteridad, de tu/nuestro/su lugar en el mundo y en el lenguaje, en el mundo del lenguaje y en el lenguaje del mundo. Sin embargo, no queremos dejar de hacer la distinción –de lo más pertinente en este ámbito- entre interesarse en el feminismo como movimiento social, para así diversificar los objetos de estudios -lo cual no garantiza en absoluto la transformación de la mirada crítica- e incorporar el punto de vista de la teoría feminista como subversiva incitación a una profunda y radical reformulación del conocimiento.En particular, las lesbianas luchamos contra la invisibilidad institucionalizada, fruto al parecer de pensársela como una forma de deseo femenino que amenaza seriamente la estabilidad del modelo de sexualidad reproductiva que impone a las mujeres el mandato de la maternidad.Sabemos que un nombre siempre es recorte y modelaje de una determinada categoría de inteligibilidad. Cuando pensamos en el nombre del grupo, numerosas denominaciones se hicieron presentes al momento de decidir. Finalmente, Fugitivas del desierto resultó el más aclamado, tanto por lo que significaba para nosotras como por la multiplicidad de sentidos que podía adquirir. Nuestra cartografía de sentidos entonces se fue armando a partir de las siguientes argumentaciones:“Así como los siervos en la Edad Media se escapaban del sistema de señorío, las lesbianas nos escapamos de a una de la heterosexualidad (Monique Wittig, escritora lesbiana)Fugitivas escapando de la compulsividad heterosexual, esa forma de sexualidad que se impone y sostiene como obligatoria.Fugitivas desafiando la presunción heterosexista, por eso nos nombramos lesbianas. Fugitivas porque huimos de la clase “Mujer” como construcción patriarcal, pero compartimos la opresión con todas las demás mujeres.Fugitivas luchando contra la lesbofobia, el silencio, las diversas formas de violencia e invisibilización. Fugitivas porque nuestros itinerarios son inciertos y, a su vez, situados. Neuquén es un paisaje que, en el imaginario social, está asociado al desierto. El desierto patagónico es producto del imaginario del viaje imperial, y se fue constituyendo como el lugar ideal donde actualizar fantasías masculinistas y heterosexistas. Por lo tanto, el desierto -así como la heterosexualidad- tampoco es un paisaje del orden de lo “natural”. Desierto y heterosexualidad son construcciones sociales que nos imponen la naturaleza como principio normativo y sobredeterminado. Son paisajes sociales cargados de significaciones políticas.Por eso, somos fugitivas del desierto, lesbianas que huyen de esa construcción política del desierto como naturaleza, de la heterosexualidad como destino biológico.”
Nuestra relación con el género es problemática, difusa, impaciente, cambiante. Pero, si bien jugamos con patrones de género que siempre nos resultan o demasiado grandes o demasiado pequeños —y habitualmente las dos cosas al mismo tiempo—, pretendemos transformarlos, expandirlos y cuestionarlos con nuestras prácticas cotidianas. El género es una ficción encarnada, discursiva e institucionalizada, altamente versátil y profusamente patrullada, que tiende a orientar y regular nuestras identificaciones y a establecer los códigos sobre cómo hacer y vivir cuerpos diferentemente sexuados en una sociedad concreta. Entonces, más que un colectivo de género, somos un grupo que se fuga del género como tecnología de producción de cuerpos sexuados. Las normas que gobiernan la anatomía humana idealizada imponen un orden dicotómico en el que los cuerpos se ordenan jerárquicamente como femeninos y masculinos. Sobre tal construcción se erigen innumerables instituciones y operaciones que producen la verdad de la masculinidad y la feminidad, a las que Teresa De Lauretis denominó “tecnologías del género”. La jerarquización sexual de los cuerpos, como precondición de todo sistema de diferencias sexuales, no sólo privilegia el deseo por el sexo opuesto antes que el deseo por el propio, sino que propicia el mito de que existe una diferencia sexual verdadera o natural. Aquellos cuerpos y conductas que no se ajustan a estas normas quedan entonces condenados a la anormalidad y la discriminación. De esta manera se construye la matriz heterosexual como «rejilla de inteligibilidad cultural a través de la cual se naturalizan cuerpos, géneros y deseos» (Judith Butler, 1990/2001: 38). Esto incluye la determinación de qué cuerpos resultan pensables; cuáles son los cuerpos deseables y por quiénes, qué prácticas son ajenas a qué cuerpos y, por supuesto, qué regímenes político-económicos de los cuerpos son permitidos o prohibidos.
Tenemos claro que la presentación y los discursos que circulan a nuestro alrededor a través de los grupos y de las posiciones políticas más tradicionales no nos convocan, sino que nos obturan imaginativamente, provocando que nuestros cuerpos y deseos se diluyan fácilmente en un lenguaje universalizador. Nuestra estrategia, entonces, no es hacer política tradicional; se trata de incidir con nuestro trabajo en un espacio amplio, y sobre todo en nuestras propias vidas, como una necesidad política y un deseo vital.
Vamos contra todo aquello que nos parezca normativo, impositivo, opresor, sin pretensiones de efectos inmediatos como la incorporación de gente a nuestro grupo, así como tampoco en un cambio revolucionario a medio o corto plazo; queremos narrarnos a nosotras mismas e intervenir en el espacio socio-cultural y en la política desde posiciones situadas. De esta manera se configuró el espacio de Fugitivas. Y en esa misma articulación heterogénea de aspiraciones, formas de pensar la política, de momentos del coming out, de formaciones profesionales, lazos afectivos, también emergió otra voz, más revulsiva, con una lógica de actuación queer: las “trolas del desierto” (cuyas pintadas habrán observado a lo largo de toda la ciudad, desafiando desde los paredones a las miradas más conservadoras). Su impulso fue recuperar el insulto y relanzarlo con otras significaciones, más propias, a sabiendas de que las palabras no nos pertenecen del todo; poniendo de relieve las etiquetas peyorativas en un esfuerzo por eliminarlas, sexualizando los elementos cotidianos, des-sexualizando otros, lesbianizando todos. Existe, por una parte, un discurso identitario y de la afirmación, ese es el espacio de las Fugitivas; y por otra, un discurso de desplazamiento de las propias identidades y las propias estrategias políticas, ahí estamos las Trolas, con una estética “pendenciera” o “ladina”, propensa a la riña intelectual, a increpar, que pretende configurarse como un campo de posibilidades de prácticas astutas, recalcitrantes al orden central de clasificación política del saber. Todavía queda un trabajo por hacer en cuanto a interrelacionar los discursos de la identidad con una serie de desafíos políticos como el anticapitalismo, el discurso contra la militarización, contra la mono-culturalidad, etc.; para así atender a las complejas intersecciones constitutivas de las relaciones de subordinación a las que nos enfrentamos mujeres concretas, respondiendo no sólo a las relaciones de género o de clase, sino también al racismo, la lesbofobia, a los efectos de la colonización que, retomado a Bhavnani y Coulson, podemos denominar capitalismo heteropatriarcal racialmente estructurado. Como dijéramos el 28 de junio del año pasado, día del orgullo lésbico, gay, travesti, transexual, bisexual, en la jornada “Nuestros placeres, nuestras resistencias: “Hoy no estamos haciendo una celebración de las diferencias en el libre mercado del consumo capitalista, sino una celebración de nuestra existencia y sobrevivencia “rebelde” en un sistema capitalista y patriarcal que intenta, permanentemente, re-colonizar aquello que escapa a su control.” Son nuestros cuerpos los que queremos marcar de forma diferente, para que se hagan visibles y, en la medida en que se hacen visibles, puedan nombrar realidades ocultadas, silenciadas e ignoradas. Sin embargo, una parte importante de esta lucha está en nuestra propia subjetividad, en batallar contra el odio hacia nosotras mismas, el que hemos aprendido en los gestos minúsculos de la vida. “La batalla real contra la opresión empieza para todas nosotras debajo de nuestra piel”, dice Cherrie Moraga,.Utilizamos como una forma más de nombrar, estrategias políticas de neto corte artístico, con dosis de ironía y parodia, especialmente con las trolas. Esta autodesignación resulta agresiva para mucha gente, sin embargo, para nosotras corporiza nuestro aspecto más reivindicativo, lejos de la respetabilidad y la asimilación. Así lo hemos hecho hasta con consignas del propio feminismo, tratando de des-identificarnos, como cuando decimos: nosotras no parimos, nosotras lo decidimos ; la heterosexualidad no es destino; somos lesbianas y podemos ser más lesbianas; e incorporamos otras que van contra la normalización, como aquella que firmamos como: OCA (organización de clítoris activos).
Seguimos reivindicando el término lesbiana porque en nuestra realidad es un término que sigue generando resistencias, y lo seguiremos usando en tanto sea una identidad negada, repudiada, desautorizada. Sabemos que las categorías son históricas y provisorias, pero elegimos el sitio de nuestra resistencia, con la contingencia y parcialidad que esto supone. Sabemos que no hay identidades auténticas, pero tampoco buscamos la liberación de la identidad. El término lesbiana significa para nosotras una posición política que no sólo expresa una identidad, sino más bien, una suerte de encarnación de situaciones y personificaciones claramente vulnerables.Como las palabras son espacios de disputas políticas, solemos utilizar el término disidencia sexual para hacer referencia a nuestro activismo, en vez de inscribirnos en la comúnmente usada –y tolerada- “diversidad sexual”, porque diversidad remite a un libre mercado del deseo, en el cual cada uno elige el suyo sin ningún tipo de objeción, efectos o consecuencias. Lejos de esta perspectiva liberal, optamos por disidencia para poner de manifiesto la existencia de una norma opresiva y nuestro deliberado alejamiento de ella, nuestra resistencia.
En este sentido, poniéndonos en juego desde nuestro “tortillaje guerrero”, “Las líneas de batalla que trazamos desde el impulso epistémico tortilla, incitan a la posibilidad de ser sujetas de enunciación del conocimiento y a la transformación del espacio público. En una fecha como el 28J es prioritario hacer que la normalidad se dé cuenta de que ella misma es también una identidad, sólo que es la identidad dominante y la más opaca. La norma heterosexual no se revela de manera explícita, su fuerza reguladora radica en la afirmación e imposición tácita del deseo legítimo”.Las imágenes que elegimos, nuestras propias creaciones, al igual que la boletina “La sociedad de las extrañas” (que es un medio de difusión en papel, muy sencillo, tipo fanzine, sostenido como medio de comunicación acerca de las actividades fugitivas así como de las diversas perspectivas lésbicas, feministas, y de literatura escrita por lesbianas), responden a ese deseo de no dejar que los otros nos representen.Por una parte, somos hiperidentitarias: lesbianas, fugitivas, trolas, extrañas; pero por otra, jugamos a la complejización de la identidad, de ahí nuestro volante “Soy la lesbiana...” (masculina que no quiere ser varón pero tampoco “mina”; con la que dormiste anoche y ahora no saludás; con el plato vacío de los barrios y el barro en los zapatos; indocumentada en un país que culpabiliza al inmigrante fronterizo; que resiste “la seguridad” del encierro y el gatillo fácil; de la que hablás en secreto a mis espaldas, etc); es decir, no somos siempre las mismas, no nos vamos a definir siempre igual, no somos un grupo con un ideario estable, con una estrategia definida cuya meta es la toma del poder en el sentido clásico de hacer política, sino que es la afirmación de una identidad silenciada y, a su vez, una descentralización y contestación a una identidad fija, incluso a la identidad lesbiana tal como está formulada por algunos sectores del lesbo-feminismo, y en la cual nos sentimos encorsetadas. Es decir, estamos en una negociación continua de nuestra representación como sujetos sexuales, pero como sujetos sexuales políticos, y no como sujetos sexuales privados. Para nosotras el arte es político, y en este sentido tratamos de abrir una brecha en un marco y en un lenguaje determinado, el del arte. La instalación “Heridas”, que trataba de activar la participación de las/os transeúntes en la lucha contra la violencia hacia las mujeres, fue un claro ejemplo de lo que queremos hacer ** (contar un poco). También lo es la muestra fotográfica sobre cuerpos, estéticas y estilos lésbicos “contra/bando. deseo & insumisión”, con 26 imágenes de lesbianas y mujeres bisexuales, pensada como “praxis de contra-mudez” que “altera la tranquilidad heteropública”, como “la desobediencia a localizarnos en el punto invisible del silencio”.
Podríamos decir que la lucha como lesbianas es una lucha particular como cualquier otra. Sin embargo, la maquinaria política que la etiqueta como “particular” frente a otras causas aparentemente “universales”, esconde, en primer lugar, el carácter específico de cualquier lucha, y en segundo lugar, la pretensión de homogeneidad de las mismas, por más que se lleve adelante en nombre de, por ejemplo, “las mujeres”, “los trabajadores”, “los pueblos originarios”, “los derechos humanos”. ¿De qué mujeres estamos hablando, de que trabajadores, de qué pueblos? Si se lucha por los derechos humanos ¿quién tiene el estatus de “humano”? ¿cómo está sexualizado, racializado, inserto en relaciones de producción este sujeto “humano”?Hay una pretensión de universalidad, de homogeneidad, una jerarquía de luchas en las que la sexualidad y el cuerpo suelen quedar excesivamente rezagados, demostrando la persistencia del presupuesto liberal-burgués de que son aspectos de la vida que pertenecen al ámbito privado. Así, clasificar las luchas como particulares o universales es mantener una estructura de pensamiento dicotómica, propia de la modernidad, que inhabilita las diversas articulaciones entre los distintos sistemas de opresión.Cuando pretendemos argumentar por qué hacemos activismo lésbico (que tampoco es un campo homogéneo sino plural y diversificado), nos sentimos luchando contra un imaginario que jerarquiza las luchas políticas y sociales. La lucha de las lesbianas puede cartografiarse desde las demandas políticas de igualdad que garanticen el derecho a la diferencia.
También, hay que atender en estos momentos al avance de los movimientos fundamentalistas; se muestran profundamente heteropatriarcales, al propender al control y la regulación de la sexualidad de las mujeres como solución a todos sus “fracasos”. En los discursos fundamentalistas religiosos y en las prácticas estatales, los cuerpos y mentes de las mujeres, tanto como los espacios domésticos y públicos que ocupan, se convierten en el primer terreno de regulación de la moralidad, de inscripción del control patriarcal. La política se convierte, entonces, en la tarea constante que nos invita a ser capaces de subvertir esos modos de vida que nos depara el capital, a potenciar las diferencias y las singularidades, y a articular espacios realmente potentes que desafíen los límites impuestos del orden heteropatriarcal. De esta manera, el feminismo “lesbiano” no es una categoría esencial sino un campo de cuestionamiento que representa una lucha por los marcos políticos del análisis, los significados de los conceptos teóricos, la relación entre teoría, práctica y experiencia subjetiva; además, muestra la lucha por las prioridades políticas y las formas de movilización, que tiene que desarmar la paradoja de construir a las mujeres «lesbianas» y «heterosexuales» como categorías opuestas, fijadas «esencialmente». En este campo, una experiencia inédita de articulación entre diferentes grupos y activistas lesbianas del país, es la que se está llevando a cabo –no sin dificultades- en el Espacio de Articulación Lésbica. Desde ese espacio, hemos lanzado este año, la campaña nacional “Cambiemos las preguntas”, por una atención digna de las lesbianas y mujeres bisexuales en los sistemas de salud, con un documento que revela los obstáculos para una adecuada atención debido a la presunción heterosexista de médicos/as.
Fugitivas es, por sobre todo, un proyecto, en el sentido estricto de «apuesta» a construir otros modos de subjetividad, con palabras propias, a forjar nuestra caja de herramientas en búsquedas expresivas, abiertas a experimentaciones, mutaciones de habla e innovaciones de estilo que desborden los esfuerzos reguladores del régimen heterosexista.Por eso, nuestra forma de organización suele ser descentralizada, poco jerárquica y ciertamente muy poco institucionalizada, predominando la estructura horizontal sobre la vertical.Nosotras, que «afirmamos sin exagerar que en la mayoría de los países del mundo gays, lesbianas y transexuales son discriminados, encarcelados, torturados y/o asesinados», insistimos en que nuestros cuerpos son políticos, son discursos, lugares materiales de «articulación productiva de poder y saber». El machismo, la lesbofobia, la transfobia, la utilización política y económica de la pandemia del sida, son armas de destrucción masiva que han provocado violencia y muchas muertes. Son los terrorismos silenciados y silenciosos, las diferentes violencias simbólicas y materiales ejecutadas desde la articulación de diferentes micro-poderes para la defensa y vigilancia de la dicotomía heterosexual jerarquizada. Por eso, rechazamos el establecimiento de un determinado espacio político como el único desde el que reclamar la resistencia. Porque, para muchas personas, lo quieran o no, sus propios cuerpos abyectos son ya «política», cotidianos campos de batalla susceptibles de ser interpelados violentamente y a su vez cuerpos-resistencia que incitan al cortocircuito de las normatividades. Lejos de entender el poder como el conjunto de instituciones que garantizan la sujeción de los individuos, compartimos con Foucault, que «el poder es un campo múltiple y móvil de relaciones de fuerza donde se producen efectos de dominación de largo alcance pero nunca completamente estables», y denunciamos que el régimen heterosexual aterroriza cualquier otra forma de sexo/género/deseo que no se ajuste a sus imposibles criterios normativos. Pero, recordemos siempre: donde hay poder hay resistencia.
Es imprescindible entender que en estos tiempos de feminización del sida, penalización del aborto y las muertes de mujeres que provoca, la precarización de la existencia y el trabajo, el avance de los fundamentalismos católicos y de derecha, el empobrecimiento y judicialización de la infancia, la represión de la juventud, las demandas de interculturalidad, la fuerza política de posicionarse en el espacio público desde el lugar de la sexualidad –de politizar la sexualidad-, radica en la creación de condiciones, significados, presencias, visibilidades, relaciones, desde donde sea posible imaginar una variedad de posibilidades que permitan reordenar y desordenar el régimen de la sexualidad heteropatriarcal. Para nosotras, “la primera revolución es la supervivencia”; por eso, la opresión sexual no puede desligarse de la lucha más general por la transformación social y cualquier lucha por la transformación social deberá interrogarse acerca de qué cuerpos, sexualidades y deseos está privilegiando y cuáles está posponiendo o dejando a un lado. Nuestras identidades como lesbianas y feministas son un terreno político donde resuena el deseo o la profecía de “otro mundo posible”, y hace del trazado de nuestros cuerpos, los mapas de nuestro activismo. El poder para sobrevivir lo construimos empuñando relatos, ficciones, narrativas, que son las herramientas que hacen y deshacen los mundos conocidos y los deseados. No queremos una carta de admisión a este mundo tal como está, pretendemos y exigimos una lucha política que no sea incompatible con la manifestación del placer, porque si la política es “un salto, una discontinuidad en donde se produce una inflexión de lo posible hacia lo imposible”, la incorporación triunfal de la fiesta a una sociedad generada, planteada y administrada en lo lúgubre ¿no es acaso una acción que corporiza otra forma de vivir la vida? fugitivas del desierto – lesbianas feministas / Octubre del 2006
Bibliografía• “El eje del mal es heterosexual. Figuraciones, movimientos y prácticas feministas queer” Carmen Romero Bachiller,Silvia García Dauder y Carlos Bargueiras Martínez (Grupo de Trabajo Queer. Editorial traficantes de sueños, Marid, 2005• “Nos toca a nosotras”¿Es la lucha de las lesbianas una lucha particular? Valeria Flores. Fugitivas del desierto, 2006, en http://www.rimaweb.com.ar/ • "Intersectando Latinoamérica con el latinoamericanismo. Discurso académico y Cr´tica cultural”, Nelly Richard en Teorías sin disciplina (Latinoamericanismo, poscolonialidad y globalización en debate). Edición de Santiago Castro-Gómez y Eduardo Mendieta. México: Miguel Ángel Porrúa, 1998.• “Políticas del Tercer Milenio: De las viejas luchas a la política de lo simbólico”, Purificación Mayobre Rodríguez, Universidad de Vigo• “Saberes académicos y reflexión crítica en América latina”, Nelly Richard, CLACSO.

jueves, noviembre 23, 2006



Para las trolas
Quero divagar porque ya tive presa
e levo este sorriso porque ya choré demais

ahora que sopla questo céfiro violento
las palomas se cagan en los hombros del tango
y en las botas del yutita explotan
los cuetes más portentos de la navidad,
rebeldión quiero que te llames concha
crueldad mía vamos a divagar
que ya estuvimos tanto presas.
Gracias a nuestra amiga Griselda por el poema.

martes, noviembre 21, 2006

FUGITIVAS lesbianizando la cotidianeidad


“Así como los siervos en la Edad Media se escapaban del sistema de señorío, las lesbianas nos escapamos de a una de la heterosexualidad (Monique Wittig, escritora lesbiana):
Fugitivas escapando de la compulsividad heterosexual, esa forma de sexualidad que se impone y sostiene como obligatoria.
Fugitivas desafiando la presunción heterosexista, por eso nos nombramos lesbianas.
Fugitivas porque huimos de la clase “Mujer” como construcción patriarcal, pero compartimos la opresión con todas las demás mujeres.
Fugitivas del desierto es un grupo de lesbianas que nos reivindicamos feministas porque compartimos los aportes teóricos y políticos de los diversos feminismos, especificando nuestra diferencia. Nos dedicamos a la reflexión acerca de nuestras propias vidas y experiencias que tensionamos con producciones de teóricas feministas y lesbianas. Además, realizamos acciones políticas poniendo en debate en el espacio público temáticas silenciadas como: heterosexualidad obligatoria, discriminación por orientación sexual, visibilidad lésbica, derecho al aborto, violencia contra las mujeres, derecho a decidir sobre nuestro propio cuerpo, libertad a Romina Tejerina, etc. En particular, las lesbianas luchamos contra la invisibilidad institucionalizada, el silencio y la negación sobre nuestra existencia y las políticas de (hetero)normalización social.
También tenemos otra voz, más revulsiva, con una lógica de actuación queer, : las “trolas del desierto”, con la intención de recuperar el insulto y relanzarlo con otras significaciones, más propias; poniendo de relieve las etiquetas peyorativas en un esfuerzo por eliminarlas.
Apostamos a la creación de nuestros propios discursos e imágenes con el objetivo de apropiarnos e incidir en las dinámicas de representación social. Nuestro desafío es sostener una praxis lésbico-feminista que politice la cotidianeidad y nuestras propias vidas.